Bolivia logra una meta de la política energética con su incursión en la producción de biocombustibles

UCOM MHE 22-03-2024.- El biodiésel y el etanol, dos formas de biocombustibles derivados de fuentes renovables, representan pilares fundamentales en la estrategia de diversificación para lograr el objetivo de la política energética impulsada por el Gobierno nacional, afirmó el ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina.

“Estas políticas, que son desarrolladas en otros países, han sido definidas por nuestro Gobierno como parte de la sustitución de importaciones y como política de transición energética hacia fuentes más limpias”, expresó la autoridad. Este marco permite trabajar de la mano del sector privado para establecer los mecanismos ambientales, económicos, financieros y regulatorios necesarios para este propósito, manifestó.

La norma (Decreto 5135) —que autoriza la incorporación de aditivos de origen vegetal como el biodiésel y el etanol en una proporción de hasta el 25%—, junto a otras medidas, son necesarias para aumentar la demanda que tendrá el mercado nacional de mezclas y aditivos. Este es un aspecto importante, y el Gobierno nacional considera que el sector productivo y agroindustrial puede incrementar su capacidad de producción.

En los próximos días, el Gobierno inaugurará la Planta de Biodiésel I, situada en los predios de la Refinería Guillermo Elder Bell, en Santa Cruz de la Sierra, un proyecto que representa un avance significativo en su incursión en la producción de biocombustibles, en el contexto de la transición energética y la política de industrialización con sustitución de importaciones.

Los biocombustibles no solo ofrecen una alternativa viable a los combustibles fósiles, reduciendo así la dependencia del país en estos recursos no renovables, sino que también contribuyen significativamente a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y al combate contra el cambio climático, al ser considerados de baja huella de carbono.

Además, fomentan el desarrollo económico de las comunidades agrícolas al incentivar la producción y el cultivo de materias primas para su elaboración, generando así empleo y crecimiento en sectores rurales. En conjunto, el biodiésel y el etanol son piezas clave en la transición hacia un modelo energético más sostenible, cumpliendo así con los objetivos marcados en la política energética del Gobierno nacional.

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